Morellianas:
« […] En un plano de hechos cotidianos, la actitud de mi
inconformista se traduce por su rechazo de todo lo que huele a idea recibida, a
tradición, a estructura gregaria basada en el miedo y en las ventajas falsamente
recíprocas. Podría ser Robinson sin mayor esfuerzo. No es misántropo, pero sólo
acepta de hombres y mujeres la parte que no ha sido plastificada por la
superestructura social; él mismo tiene medio cuerpo metido en el molde y lo
sabe, pero ese saber es activo y no la resignación del que marca el paso. Con
su mano libre se abofetea la cara la mayor parte del día, y en los momentos
libres abofetea la de los demás, que se lo retribuyen por triplicado. Ocupa así
su tiempo con líos monstruosos que abarcan amantes, amigos, acreedores y
funcionarios, y en los pocos ratos que le quedan libres hace de su libertad un
uso que asombra a los demás y que acaba siempre en pequeñas catástrofes
irrisorias, a la medida de él y de sus ambiciones realizables; otra libertad
más secreta y evasiva lo trabaja, pero solamente él (y eso apenas) podría dar
cuenta de sus juegos.»
Capítulo
74



