21 mar. 2010

Como el humo, de puntillas



El semáforo se puso en rojo y tuve que apretar el freno más fuerte de lo esperado. Quería llegar a casa, encontrarme contigo. Ansiedad, prisa: conocía la sensación, y sabía que a la mínima te irías. Las musas sois así, como el peor de los amantes, sin horario, sin piedad, os presentáis burlonas y no os importa si la ocasión es buena y ya empezaba a hartarme. Pensaba que nuestra relación iba a mejorar  con el tiempo, pero nada cambiado. Me juré que esta era la última oportunidad para arreglar lo nuestro. Así no podía vivir: café, ojeras, cabreos.


Llegué a casa  sudando, todavía temblaba, pero estabas ahí. Todo era perfecto. Habíamos dejado a la bailarina de mi última novela rellenando un formulario —¿recuerdas?—, iba a presentarse a un casting. Ahora  faltaba el diálogo con el chico de la organización, después la llamarían, le darían el papel y ella saldría a celebrarlo. ¡Bien, lo tenemos! ¡Casi lo tenemos! Entonces, desapareciste. Llamaron a la puerta, me levanté cabreada. Dos hombres preguntaban por el propietario de un vehículo. Bajé con ellos,  revuelo en la calle, equipo médico que trata de reanimar el cuerpo inerte de una mujer: se la llevan. De camino a la comisaría me leyeron mis derechos, o fue antes, apenas lo recuerdo. Me interrogaron, les conté que tenía prisa, tenía que escribir, se terminaba el plazo. Les hablé de ti, pero no me entendieron. Todo, todo, como siempre, era por tu culpa,  pero ¿qué sabrán ellos de musas?


Cuando llegó mi abogado pregunté por ella. Estaba grave, pero tenía posibilidades. Me dijo que era bailarina. Entonces, regresaste.



Cristina Requejo ©


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15 comentarios:

chris dijo...

clap clap clap. Excelente relato sobre la inspiracion. La que va, la que viene la que mata, la que vuelve. Me encanto.

Julia dijo...

La prisa no es buena consejera, las relaciones algo puñeteras....
Buen mix, pues etnre musa y bailarina te quedo la historia
divina.

Lisandro dijo...

Excelente cuento. Excelente final, Cris!! :)

Helio dijo...

Me huele que todos/as vamos a matar a alguien, "piches" musas que nos conducen a lo inexorable...Me gusta mucho, Cristina.

Marta dijo...

Excelente cuento, Cristina... Tienes blog???

ángel dijo...

Es un relato espectacular, Cristina, supongo que tenías a tu musa o muso cerca cuando lo escribías. Espero leerte más.

María dijo...

No sé si fue inspiración o sudoración , pero el resultado mereció la pena .

yolanda dijo...

Creo q tu musa estaba de tu lado esa noche que escribiste,genial me gusta mucho sige asi

sonia dijo...

Oh Diosas inspiradoras k vienen y van ! Muy buen relato Cris , está tan bien narrado k es 100% imaginable!Enhorabuena!

davis dijo...

Me ha hecho estar presente,ahi mismo.Y el final,de parabienes!Felicitaciones y te seguire leyendo.

Cristina dijo...

Gracias a tod@s. La verdad es que sois tan generosos con vuestros comentarios que no se me ocurre nada más (la musa se acaba de ir escandalizada :-)).
Saludos.

Carlos de la Fé dijo...

...uta.

Christina dijo...

Sigue deleitando nuestras tardes con tus pensamientos.

Pepe Castaño dijo...

La bailarina se recuperó y seguirá realizando giros imposibles cerca de tí.

Cristina dijo...

Caray, Pepe, qué alegría verte por aquí, conociendo a mi bailarina. Un beso grande.

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