30 mar. 2010

Y no se parecía a Juvencio



Irrumpió en la tienda con un dilequenomemate al que sólo le faltó Justino. La cara enrojecida, el ojo morado y la sangre me conmovieron. Ni lo dudé. Allí, bajo  del mostrador,  esperó  hasta que se acabaron los dóndeestáentróaquíseguroyolovi a los que no pude responder. Se marchó a la misma velocidad con que pronunciaba sus palabras. Él se quedó  acurrucado e inmóvil todo el tiempo que quiso. No me atreví a interrumpir las sacudidas de sus hombros  al ritmo que le permitía el llanto. De vez en cuando acertaba yo  a escuchar: ¡Nunca debí permitirle que me levantara la mano! ¡Nunca debí permitírselo!


Toñi Ramos ©

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7 comentarios:

Julia dijo...

Supercalifragilisticoespialidoso! muy bueno.

toñi ramos dijo...

Hermosa foto, Carlos . La muerrte mexicana. Gracias .

Cristina dijo...

Muy bueno, Toñi; me ha gustado.

pipermenta dijo...

Los restos de sonrisa que aún se dibujan en mi cara, dan, fe de lo que me ha gustado.
Un saludo

Lisandro dijo...

Queridísima Toñi... por qué no te había leído antes?
Otra de las cosas buenas de hacer este taller. :))

Martha dijo...

esta horrible no le entiendo nada ABURRIDO

Martha dijo...

uuy si kmo no

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